ENTRE EL «¡Qué poco hombre!» de Keiko y el fantasma de Castillo: El debate final dejó heridas abiertas a seis días de la votación

LIMA, 01 de junio de 2026. — Anoche se libró la batalla final. Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) se enfrentaron en el debate presidencial oficial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). A solo seis días de que los peruanos elijan al próximo gobernante por los siguientes cinco años, el encuentro —impecablemente conducido por los periodistas Angélica Valdez y Carlos Villarreal— estuvo marcado por ataques ideológicos, una alarmante imprecisión matemática y un violento choque personal que rompió cualquier protocolo.

Keiko Fujimori: Ayuda memoria, mano dura y un contraataque furioso

A la candidata de Fuerza Popular se le vio contenida, por momentos tensa, y dependiente de una ayuda memoria (papel en mano) para estructurar sus discursos. Sin embargo, su estrategia de demolición contra Sánchez fue clara: el factor Antauro Humala.

Fujimori arrinconó al candidato izquierdista recordándole que no tenía autoridad moral para proponer una reforma policial cuando lleva a su lado a Antauro —quien ha afirmado que sería su próximo ministro—, una contradicción que Sánchez prefirió evadir. Entre sus propuestas de orden, Keiko lanzó que los militares y policías viajarán en buses y trenes metropolitanos para disuadir la delincuencia, además de ofrecer potenciar la telemedicina y el programa Beca 18.

La frase de la noche: En el bloque de orden social, Fujimori disparó una frase calibrada para las portadas de hoy: «CAOS se escribe con ‘C’ de Castillo», apelando a la necesidad de orden frente al caótico gobierno del golpista chotano.

Roberto Sánchez: El libreto demócrata y el golpe bajo que encendió la pradera

Por su parte, Roberto Sánchez ensayó su perfil más institucional. Se autodefinió como un hombre demócrata que valora la libertad y la vida, prometiendo usar su experiencia como docente para reformar el sistema educativo. En seguridad, propuso la creación de una Policía de Investigaciones (al estilo de la antigua PIP) y el uso de referéndums para consultar reformas constitucionales.

Sánchez intentó acorralar a Fujimori acusándola de haber co-gobernado el país junto a Dina Boluarte y los últimos regímenes. Keiko se defendió alegando que eso era imposible con solo 20 congresistas en el Parlamento de los 120 escaños.

El estallido: «Qué poco hombre es usted»

El momento más crítico y que congeló el set de televisión ocurrió cuando Roberto Sánchez, en un giro discursivo que muchos han interpretado como una alusión indirecta a la complicada historia familiar de su oponente, mencionó enfáticamente el respeto que le tiene a su propia madre, esposa, hermanos y familiares cercanos que lo acompañaban.

La reacción de Keiko Fujimori fue visceral e inmediata. Visiblemente indignada por lo que consideró un golpe bajo a su vida privada, interrumpió el clima del debate para espetarle directamente a la cara: «¡Qué poco hombre es usted!». El agravio personal eclipsó temporalmente cualquier debate técnico.

Conclusión de Arena Digital: A pesar de la alta hostilidad y los trapos sucios sacados al aire, el debate culminó con un frío e hipócrita apretón de manos entre ambos candidatos. Keiko Fujimori logró encasillar a Sánchez con los fantasmas de Castillo y Antauro, pero Sánchez logró sacarla de sus casillas tocando una fibra personal sensible. Las cartas están echadas. Quedan seis días de infarto donde el electorado deberá decidir si vota por el «orden» fujimorista o el cambio que propone la izquierda.