Cuenta regresiva
A tan solo doce meses de concluir el ciclo de la actual estructura unicameral del Congreso, establecida por la Constitución de 1993, los congresistas de la República han elegido a su nueva Junta Directiva para el periodo 2025-2026.
La lista encabezada por el parlamentario José Jerí (Somos Perú) se impuso frente a la del congresista José Cueto (Honor y Democracia). Jerí obtuvo 79 votos gracias al respaldo de las bancadas de Somos Perú, Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Acción Popular y Perú Libre.
Sin embargo, su elección no ha estado exenta de controversias. José Jerí enfrenta una denuncia e investigación por presunta violación sexual, y se anticipa una denuncia periodística sobre presuntos casos de corrupción en un programa dominical. A pesar de ello, fue elegido por los partidos que hoy controlan el Parlamento, priorizando intereses políticos por encima de principios éticos.
Resulta contradictorio escuchar a los representantes de estas agrupaciones hablar una y otra vez sobre la necesidad de mantener a personas «intachables» en cargos públicos, mientras impulsan a la presidencia del Congreso a alguien con serios cuestionamientos. ¿No había acaso otra opción sin semejante carga?
Por otro lado, llama la atención la presencia nuevamente de Waldemar Cerrón, hermano del líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón —condenado por corrupción—, como vicepresidente del Congreso. Este es su tercer periodo en la Mesa Directiva, lo que evidencia un reparto de poder que no distingue colores ni supuestas ideologías.
La catadura moral y ética ha quedado relegada a un segundo o tercer plano, bajo la retórica de brindar “estabilidad al país”. Pero los próximos meses pondrán a prueba esa narrativa, y será la ciudadanía quien deberá evaluar si estos actos son coherentes con lo que estos partidos proclaman en campaña.
Lo ocurrido en el Congreso es un fiel reflejo de la realidad política nacional: decisiones motivadas por conveniencias de grupo, no por el bienestar colectivo. ¿Con qué autoridad se puede exigir ética e integridad a los servidores públicos y a la ciudadanía, cuando los llamados «padres de la patria» son los primeros en transgredir esos valores?








