Visita oficial al papa León XXI genera tormenta política y ética. Mientras el Ejecutivo niega gasto estatal, la Contraloría y la Oficina de Integridad evalúan intervenir.
LIMA, 22 de junio de 2026. — Una nueva controversia golpea directamente al Poder Ejecutivo. Las hijas del presidente interino de la República, José María Balcázar, formaron parte de la delegación oficial peruana que se entrevistó con el papa León XXI en el Vaticano, un hecho que ha desatado una ola de críticas y cuestionamientos éticos respecto al presunto uso de recursos del Estado para fines familiares.
Como es de conocimiento público, la Cancillería Peruana coordinó con la Santa Sede una visita oficial y protocolar del mandatario con el sumo pontífice, la cual se llevó a cabo el pasado fin de semana. Sin embargo, lo que debió ser un encuentro estrictamente diplomático se convirtió en el foco de la agenda política tras una revelación del programa periodístico Cuarto Poder.
Según la denuncia emitida el domingo, las hijas del actual mandatario acompañaron a la pareja presidencial durante la audiencia protocolar en la Sede del Vaticano, apareciendo en las fotografías oficiales del encuentro a pesar de no cumplir ningún rol dentro del aparato estatal.
¿Turismo familiar con recursos públicos?
La inclusión de las hijas de Balcázar ha generado duras críticas desde diversos sectores políticos, donde se acusa al Gobierno de presunto peculado de uso y malversación, al haber incorporado a particulares en una comitiva diplomática financiada con viáticos y fondos de la Nación.
Ante el revuelo causado por el supuesto beneficio a la familia presidencial, el ministro de Trabajo salió al frente para intentar mitigar los cuestionamientos. El funcionario aclaró de forma enérgica que para la participación de las hijas del presidente no se asignó un solo sol del presupuesto del Estado y exigió a la oposición que «se dejen de lado las críticas malintencionadas».
A pesar de las defensas del gabinete, analistas y constitucionalistas coinciden en que el hecho compromete seriamente la legitimidad del Poder Ejecutivo. Las hijas del gobernante no ostentan cargos de funcionarias públicas. Por estricto protocolo diplomático, cuando un jefe de Estado viaja al extranjero en misiones oficiales, la única compañía familiar regulada e institucionalizada es la de la primera dama.
Un dilema ético y el anuncio papal
Más allá del debate sobre el financiamiento de los pasajes y viáticos, el caso se centra en una grave falta ética. Especialistas señalan que ningún familiar de un servidor público —sin importar que se trate del primer mandatario— debe valerse de su posición de parentesco para acceder a privilegios exclusivos, como una audiencia privada con el papa, aprovechando la logística y el peso institucional del Estado peruano.
Paradójicamente, la polémica ha opacado el anuncio principal del viaje. Durante el encuentro, el presidente Balcázar pudo confirmar de primera mano la llegada del papa León XXI al Perú, programada para el próximo mes de noviembre de 2026, una visita pastoral que el pontífice —de origen americano y profundamente cercano a la realidad nacional— consideraba prioritaria.
En la mira de la Contraloría
Esta presunta irregularidad tendrá que ser esclarecida formalmente en dos frentes. Por un lado, a nivel administrativo y económico, la Contraloría General de la República deberá fiscalizar de oficio los gastos irrogados por el Despacho Presidencial para determinar si existió algún desvío de fondos a favor de particulares.
Por el otro, la Oficina de Integridad Institucional del Estado tendría que evaluar el comportamiento ético del mandatario. No obstante, en los pasillos del Congreso ya se respira escepticismo; una omisión de funciones o un archivo exprés por parte de estos organismos de control solo consolidaría un pésimo mensaje de impunidad y un nefasto ejemplo de nepotismo indirecto ante los ojos del país.








