Análisis de Arena Digital
LIMA, 31 de mayo de 2026. — La cuenta regresiva entra en su fase más agresiva. A solo siete días de que los peruanos acudan a las urnas y a pocas horas del debate presidencial definitivo, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) han lanzado propuestas estratégicas diseñadas específicamente para neutralizar los flancos débiles de sus respectivas candidaturas.
Keiko Fujimori: Promesas tecnológicas frente a fronteras de papel
La lideresa de Fuerza Popular centró su artillería en la seguridad ciudadana, asegurando que, de llegar a Palacio, reforzará los puestos fronterizos del país mediante el uso de drones e inteligencia artificial. ¿El objetivo? Frenar en seco el avance de redes criminales dedicadas al sicariato, la trata de personas y la extorsión.
La mirada crítica de Arena Digital: Si bien la propuesta tecnológica suena vanguardista y necesaria, corre el riesgo de ser un saludo a la bandera si no se aborda el problema de fondo. Ningún dron o software de inteligencia artificial funcionará si antes no se realiza un diagnóstico real y crudo del desempeño de nuestras autoridades:
Corrupción policial: Es urgente limpiar y detectar los actos de corrupción en el personal asignado a la Policía de Fronteras.
Reorganización de Migraciones y ADUANAS: Los encargados de controlar el flujo de personas y el ingreso de bienes o vehículos operan hoy bajo un sistema paquidérmico. Si estas entidades no se transforman en organismos puramente operativos y se despojan de su excesiva carga administrativa, la frontera seguirá siendo un colador.
Juntos por el Perú: Operación «Calma en los Mercados» y desmarque de Antauro
Por el lado de la izquierda, el viraje hacia la moderación económica ha sido drástico. Manuel Rodríguez Cuadros, actuando como vocero principal de Roberto Sánchez, soltó un anuncio clave para disipar los fantasmas de la inestabilidad: de ganar las elecciones, ratificarán a Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva (BCR). Una movida clásica para inyectar predictibilidad y tranquilidad al empresariado y a la ciudadanía.
En paralelo, el equipo de Sánchez intentó apagar otro incendio político al aclarar de forma tajante que Antauro Humala no forma parte de Juntos por el Perú y que no tendrá ningún tipo de injerencia ni poder de decisión en un eventual gobierno suyo.
Conclusión: Ambos candidatos están en modo «control de daños». Keiko apela a la mano dura tecnológica para conectar con un país harto de la delincuencia; Sánchez se pone el traje de la moderación económica y toma distancia del radicalismo de Humala para captar el voto indeciso del centro. ¿Les creemos? Queda exactamente una semana para que el país decida si compra estas promesas de último minuto o si las mira con el escepticismo de siempre. El tiempo lo dirá.








