Diariamente la población viene conociendo sobre situaciones de inseguridad ciudadana que abarcan extorsiones, sicariatos, robos, entre otros graves delitos.
En todos los casos se dice que es consecuencia de la migración a nuestro país de personas sin haberse restringido sus ingresos a territorio nacional para asegurar que no sean individuos de dudosa reputación.
En su momento se mencionó que era consecuencia del narcotráfico y toda la cadena colateral que llevaba este mercado y en la actualidad se dice que la minería ilegal es la responsable por la cantidad de dinero ilegal que mueve, al haber superado inclusive al narcotráfico.
Lo cierto es que los funcionarios del Gobierno, responsables de velar para que la ciudadanía no siga conviviendo en esta jungla de inseguridad y de terror, no vienen realizando su labor por lo apreciado.
El Ministerio del Interior a través de la PNP no implementa hasta la fecha una estrategia efectiva que nos permita proyectar algún cambio para reducir los actos delincuenciales que se ven a diario.
Atribuirle toda la culpa a la Presidenta de la República sería irresponsable, ya que ella como primera mandataria delega en sus funcionarios tal labor y responsabilidad, pero algo que si se le podría atribuir es el hecho de seguir manteniendo a funcionarios en puestos claves, ante la evidente falta de liderazgo para tomarse decisiones en sus sectores.
No es posible que tengamos que presenciar un PARO DE TRANSPORTISTAS en la zona norte de la capital, ante el incremento de actos de extorsión y ASESINATOS a transportistas y pasajeros para que recién el COMANDANTE GENERAL DE LA POLICIA NACIONAL, se pronuncie al respecto.
Lo cierto es que no hay nada efectivo que permita pensar que va a producirse un cambio de timón o de estrategia.
HASTA CUANDO LA CIUDADANIA VA A ESPERAR. EL Perú necesita URGENTE que sus funcionarios tomen decisiones, antes que se les desborde la situación.
25.oct.2024
Editorial Director








