Editorial
En las últimas semanas, tanto a nivel nacional como internacional, ha comenzado a destacarse la labor silenciosa pero fundamental que viene desempeñando la SUNAT en la lucha contrala minería ilegal y el narcotráfico.
A través de sus canales oficiales de comunicación, esta entidad ha difundido una serie de intervenciones exitosas que demuestran su participación activa en la detección y control de actividades ilícitas. Particularmente relevante es el
trabajo de su área encargada del control de insumos químicos fiscalizados,
insumos que muchas veces son desviados hacia actividades ilegales como la minería informal o la producción de drogas.
De igual manera, se ha puesto en evidencia la eficacia de las acciones
de la Aduana, cuyas unidades desplegadas en los diferentes complejos y puestos de control del país han logrado importantes decomisos. Estos operativos han impedido la salida de cargamentos ilegales, como droga camuflada en maquinaria pesada o mercurio oculto en piedras trituradas, cuyo destino final era el exterior.
Uno de los casos más recientes se registró en el puerto del Callao,
donde gracias al uso de equipos tecnológicos especializados se detectó un
cargamento de mercurio adherido a 20 toneladas de piedra triturada. Este insumo es clave para la minería ilegal de oro. Otro caso relevante ocurrió en el
complejo fronterizo de Santa Rosa (Tacna), en el límite con Chile, donde se
incautaron 168 kilogramos de cocaína ocultos dentro de una máquina fresadora que se encontraba en tránsito hacia el extranjero.
Estos hechos evidencian que las organizaciones criminales recurren a
sofisticadas estrategias para burlar los controles, aprovechando regímenes
aduaneros como el de tránsito para esconder sustancias y materiales ilícitos.
Estas mafias conocen las limitaciones legales para revisar ciertas cargas y se
aprovechan de ellas para mover mercancía ilegal fuera del país.
En ese contexto, el trabajo de la SUNAT merece un reconocimiento mayor.
No solo cumple con su rol recaudador de tributos, sino que también actúa como una pieza clave en el engranaje de seguridad nacional. Gracias a su logística, tecnología, infraestructura y personal especializado, su participación en el combate contra el crimen organizado se vuelve cada vez más relevante.
Durante mucho tiempo, la SUNAT ha sido percibida exclusivamente como
una entidad tributaria. Sin embargo, los recientes operativos nos recuerdan que su función va mucho más allá: es un actor estratégico en la detección de
ilícitos y un aliado imprescindible para las acciones de seguridad ejecutadas
por la Policía Nacional del Perú y las Fuerzas Armadas.
En un contexto en que el crimen transnacional se ha sofisticado,
resulta vital que la ciudadanía y las autoridades reconozcan el rol integral
que cumple esta institución. Su trabajo, muchas veces silencioso, es
indispensable para mantener el orden, la legalidad y la soberanía en nuestro
país.
https://x.com/SUNATOficial/status/1949253945488195897
https://x.com/SUNATOficial/status/1948444979594231899








