Proveniente de la desaparecida Policía de Investigaciones del Perú (PIP) como cadete, Arriola enfrenta el reto de liderar a la institución en un contexto marcado por la inseguridad y la crisis interna.
El Teniente General PNP Óscar Arriola Delgado fue designado oficialmente como nuevo Comandante General de la Policía Nacional del Perú (PNP), mediante Resolución Suprema, en reemplazo del cuestionado Teniente General Víctor Zanabria, quien deja el cargo tras una polémica gestión.
La designación de Arriola se venía anticipando desde hace semanas y finalmente se concretó este 1 de octubre, cuando fue reconocido públicamente como máxima autoridad policial en una ceremonia oficial.
Su antecesor, Zanabria, había sido suspendido temporalmente por orden de un juzgado de Arequipa, debido a un proceso penal en su contra. Sin embargo, la salida no se oficializó de inmediato y se esperó el cambio de mes, en cumplimiento del protocolo de retiro programado dentro de la institución.
Trayectoria y perfil profesional
Óscar Arriola cuenta con más de 30 años de servicio en la Policía Nacional y hasta antes de su designación se desempeñaba como Jefe del Estado Mayor, es decir, el segundo en la línea de mando institucional. Su ascenso responde, además, al principio de sucesión jerárquica establecido dentro de la PNP.
Uno de los aspectos más destacados de su perfil es su formación como cadete en el ex Centro de Instrucción de la Policía de Investigaciones del Perú (CINPIP), lo que lo convertiría en un detective de carrera, con formación en investigación criminal, inteligencia y contrainteligencia, pero luego con la unificación de las fuerzas policiales en 1985, finalmente egreso como Oficial PNP. Esta base y su identificación con la investigación, al haber querido ser Detective como Oficial PIP, le otorga una perspectiva estratégica en un momento en que el país enfrenta una creciente ola de criminalidad y una profunda crisis de seguridad ciudadana.
Retos al frente de la PNP
El nuevo Comandante General asume el cargo en una etapa crítica, tanto para la institución como para el país. Se espera que su experiencia e identificación con la investigación policial, contribuya a reimpulsar el trabajo de investigación criminal al interior de la PNP, área que muchos consideran debilitada en los últimos años.
Entre sus principales desafíos se encuentran:
• Combatir la corrupción interna dentro de la propia Policía.
• Reforzar y modernizar los centros de inteligencia policial.
• Mejorar la capacidad operativa y de investigación frente al crimen organizado.
• Identificar y neutralizar a cabecillas de organizaciones criminales y prófugos de la justicia.
Diversos sectores dentro y fuera de la institución consideran necesaria una reestructuración que permita reactivar el espíritu y la eficacia de la antigua Policía de Investigaciones del Perú, incorporando unidades élite de detectives que complementen las labores operativas.
Una oportunidad histórica.
Arriola asume la Comandancia General en un momento decisivo para la PNP. Esta designación representa una oportunidad para demostrar su liderazgo, su integridad profesional y el compromiso que lo ha llevado a lo más alto de la institución. En medio del descrédito y la crisis institucional, su gestión podría marcar un punto de inflexión para recuperar la confianza de la ciudadanía.
En memoria de los policías caídos en cumplimiento del deber, del personal honesto que aún persevera dentro de la institución, y de la herencia profesional de la extinta PIP, que fue la base que lo motivo a ser Policía, el nuevo Comandante General tiene ahora el reto de conducir un proceso de cambio real en favor de la seguridad del país.








