LIMA, 12 de mayo de 2026.- El escenario electoral peruano se ha clarificado: Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) y Keiko Fujimori (Fuerza Popular) se perfilan como los contendientes definitivos para la segunda vuelta este 7 de junio. Sin embargo, la estrategia de Sánchez enfrenta hoy tres frentes críticos que podrían determinar su llegada al sillón presidencial.
El «Factor Antauro» y el voto rural
La presencia de Antauro Humala en la campaña de JP ha generado un dilema estratégico. Si bien su figura arrastra el apoyo de etnocaceristas y licenciados del Ejército, su historial vinculado al «Andahuaylazo» de 2004 —donde fallecieron efectivos de la PNP— genera un fuerte rechazo en amplios sectores de la población.
Aunque Juntos por el Perú ha intentado desmarcarse afirmando que Humala no forma parte oficial de la campaña, las imágenes de la primera vuelta cuentan otra historia. Este flanco será, previsiblemente, capitalizado por Fuerza Popular para erosionar el respaldo de Sánchez en el Perú rural.
La sombra de Lava Jato: ¿Suma José Domingo Pérez?
Otro actor en escena es el exfiscal José Domingo Pérez. Tras no ser ratificado por la Junta Nacional de Justicia (JNJ), su posible designación como Ministro de Justicia en un eventual gobierno de JP está bajo la lupa.
El equipo de asesores de Sánchez evalúa hoy si la figura del exintegrante del equipo Lava Jato es un activo o un pasivo, considerando las críticas a su gestión en el caso Odebrecht y la percepción de que no se protegieron adecuadamente los intereses del Estado. Para el fujimorismo, esta es una pieza más en su narrativa de campaña.
La alianza con Jorge Nieto y el estigma «Caviares»
Finalmente, la cercanía con Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) añade una tercera capa de complejidad. Nieto aporta experiencia, pero carga con el estigma de su paso por el gobierno de Alberto Fujimori y su vinculación con figuras como Susana Villarán y Gino Costa.
Este vínculo permite a sus detractores encasillar la candidatura de Sánchez dentro del sector denominado como «caviar», un término que el bloque opositor utiliza para atribuir responsabilidades sobre la crisis actual del país.
La verdadera carrera hacia el 7 de junio, fecha histórica por el Día de la Bandera y ahora por la decisión del futuro nacional, ya comenzó. El país queda a la expectativa de cómo estos factores moverán la aguja de la intención de voto en las próximas semanas.








