¿El cambio que prometieron o más de lo mismo? La peligrosa complacencia del gobierno de Keiko Fujimori

La reaparición de cuadros vinculados a gestiones pasadas y al entorno de César Acuña en el Ejecutivo enciende las alarmas. El continuismo burocrático amenaza con detonar una crisis política prematura y liquidar la confianza de los peruanos.

Por: Redacción Arena Digital

Lima, 28 de agosto de 2026

Nadie puede negar la influencia determinante que ha ejercido el exgobernador regional de La Libertad, César Acuña, sobre los últimos gobiernos que precedieron al actual régimen de Keiko Fujimori. La historia reciente y reiteradas denuncias periodísticas han dejado al descubierto cómo el líder de Alianza para el Progreso (APP) respaldó las gestiones de Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José Balcázar, colocando a personas de su entorno político y familiar en puestos clave del aparato estatal.

Sin embargo, a tan solo un mes de haber asumido el poder Fuerza Popular, el escenario que empieza a configurarse sugiere, peligrosamente, más de lo mismo. Resulta inaceptable observar cómo se vuelve a designar en cargos públicos a personajes ligados a los gobiernos anteriores y al «acuñismo», en abierta contradicción con el discurso de renovación prometido a los electores.

Una bomba de tiempo en Palacio

La presidenta Fujimori parece estar confiando ciegamente en las decisiones de sus ministros y asesores al momento de definir las contrataciones en el Estado. Da la impresión de no dimensionar que está armando una bomba de tiempo que le puede reventar en las manos en cualquier momento. De continuar por este rumbo, la oposición —hoy consolidada y con fuerza en la Cámara de Diputados— no tardará en encararle el clásico «Así no es, señora K», reviviendo los fantasmas y cuestionamientos que históricamente ha arrastrado.

La jefa de Estado se está exponiendo de manera innecesaria. Al permitir estas designaciones —sea por desconocimiento o por cálculo político— está traicionando la promesa empeñada ante los millones de peruanos que votaron por un cambio real y estructural en la administración pública.

¿Falta de cuadros o cálculo político?

¿Es necesario esperar a que estallen los destapes periodísticos para que el Ejecutivo reaccione? ¿O es que la mandataria no tiene la capacidad de advertir la crisis e implementar los correctivos necesarios antes de que su gestión colapse de forma prematura?

El país se encuentra nuevamente en una encrucijada al presenciar el mismo «ruleteo» de cargos de siempre. Cabe preguntarse: ¿a quién le conviene este juego? ¿Tan golpeado está el Perú que ha sido incapaz de formar nuevos líderes y cuadros técnicos capaces de dirigir con integridad las entidades del Estado?

Advertencia final

Las investigaciones de la prensa y la reacción de la calle dirán cuál será el destino de este gobierno. Por lo pronto, Fuerza Popular se equivoca gravemente al darle la espalda al electorado tan pronto.

El tiempo terminará por confirmar si se corrigen los errores o si, por el contrario, el Ejecutivo decide ponerse la soga al cuello, abriendo de par en par las puertas a una nueva etapa de inestabilidad política que el Perú ya no resiste.