A 78 años de la PIP: El legado del Detective y la urgencia de rescatar la investigación criminal en la PNP

Por: Redacción Arena Digital

Lima, 16 de septiembre de 2026

Ayer se conmemoró un año más de la fundación de la histórica Policía de Investigaciones del Perú (PIP). Más allá de las ceremonias protocolares que concluyeron este 15 de septiembre, el análisis de esta efeméride resulta indispensable para la Policía Nacional del Perú (PNP) de hoy: una institución que enfrenta una de las peores crisis de seguridad de la historia reciente y que evidencia una severa pérdida de especialización en la lucha contra la delincuencia organizada.

Creada para combatir el delito mediante el método científico, la inteligencia y la prueba técnica, la PIP dejó una doctrina de rigor que hoy parece extraviada dentro de la estructura unificada de la PNP. Aunque la fusión de 1988 buscó integrar el control del orden público con la investigación en un solo cuerpo, con el paso de los años la labor del detective de carrera terminó diluida en la operatividad general, cediendo terreno frente al avance implacable del sicariato, la extorsión y las mafias transnacionales.

La pesada herencia en la actual Dirincri

En la actualidad, unidades especializadas de la PNP como la Dirección de Investigación Criminal (DIRINCRI) heredan directamente el mandato de la antigua PIP; sin embargo, operan bajo condiciones muy distintas. La falta de insumos de laboratorio, la fragmentación de la inteligencia operativa y las constantes pugnas políticas e institucionales en los altos mandos han mermado la efectividad de los peritajes y las pesquisas, debilitando el brazo probatorio que el Ministerio Público requiere para encarcelar a los criminales.

«La investigación criminal no puede tratarse como un patrullaje preventivo de rutina. Exige formación técnica, paciencia analítica y un perfil técnico riguroso que la PNP actual debe volver a priorizar», coinciden especialistas en seguridad. La improvisación en los ascensos y la designación de mandos por criterios ajenos a la meritocracia han terminado por distanciar a la fuerza policial de la mística de sus fundadores.

Un rescate doctrinal e institucional urgente

Para la actual Policía Nacional del Perú, recordar a la PIP no debe ser un ejercicio de mera nostalgia, sino un llamado de atención institucional. La ciudadanía no exige discursos ni condecoraciones de aniversario, sino una fuerza policial capacitada, técnica y profesional, capaz de adelantarse al crimen con inteligencia de inteligencia y no solo con respuestas reactivas ante las cámaras.

Devolverle el valor supremo a la investigación científica, sanear la meritocracia en los ascensos y dotar de autonomía técnica a las divisiones de pesquisas son los únicos caminos para recuperar la mística del detective. Solo así la PNP podrá honrar el legado histórico de la PIP y ofrecer al país la respuesta firme y transparente que la seguridad nacional hoy reclama.