DINA BOLUARTE Y SU ÚLTIMO DISCURSO PRESIDENCIAL

MENSAJE A LA NACIÓN

Hoy, la presidenta de la República tiene una oportunidad crucial para reconectarse con la población y superar el bajo 2% de aprobación que actualmente tiene su gestión. Como cada 28 de julio, quienes gobiernan el país deben dirigirse al Congreso para celebrar el Día de la Independencia del Perú con un discurso que, en esta ocasión, es más que simbólico: es una oportunidad para tomar decisiones que puedan cambiar el rumbo de la nación.

 

Sin embargo, muchos se preguntan quién realmente gobierna el Perú, pues cada vez que Dina Boluarte hace referencia a su gestión, da la impresión de estar en otra dimensión, fuera de la realidad que vive el país. Sus palabras parecen desconectadas de la gravedad de los problemas que enfrenta la ciudadanía, lo que le ha valido duras críticas. La falta de autocrítica, junto con el respaldo a personajes cuestionados dentro del Poder Ejecutivo, y su aparente alianza con partidos como Alianza para el Progreso y Fuerza Popular —que dominan el parlamento— hacen pensar que ella co-gobierna el país con otros actores políticos.

 

Su aparente falta de empatía hacia los peruanos, que día a día enfrentan problemas como el sicariato, la extorsión, la inseguridad ciudadana, la minería ilegal y la corrupción, le pasa factura. La inacción ante estos problemas, sumada a la poca voluntad de cumplir diversas promesas de su gabinete, genera una profunda desconfianza y abre el debate sobre si sería mejor que termine su mandato en julio de 2026, o incluso, que sea vacada para que otro continúe la gestión.

 

Lo cierto es que el futuro del país en los meses venideros parece incierto, ante los intereses políticos de poder que priman sobre lo que realmente necesita la nación para salir de esta profunda crisis institucional. La fragmentación ideológica y la lucha constante por el control político solo aumentan la incertidumbre, afectando a las familias peruanas, cuyas vidas y expectativas se acortan.

 

Ojalá, en este 28 de julio, Dina Boluarte tenga la humildad de hacer un mea culpa y ofrecer un mensaje de esperanza para el país, demostrando que puede cumplir con su responsabilidad en estos últimos 12 meses de mandato. Solo así podrás ganarse nuevamente la confianza de un pueblo que clama por liderazgo, justicia y un rumbo claro en medio de la tormenta que enfrenta el Perú.