El candidato de Juntos por el Perú rompe su compromiso de respetar los resultados oficiales, eleva la tensión de la segunda vuelta y convoca a una «jornada nacional de lucha» para este sábado.
LIMA, 23 de junio de 2026. — El panorama político peruano ingresa a una fase de alta incertidumbre. En conferencia de prensa, el candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, anunció de manera categórica que su organización no reconocerá a Keiko Fujimori en caso de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) la proclame de forma oficial como Presidenta de la República.
Sánchez Palomino afirmó que existió una presunta manipulación en la votación de la segunda vuelta y aseguró que el país se encuentra ante un «fraude en desarrollo». Ante este escenario, el aún congresista hizo un llamado abierto a lo que denominó «el movimiento social y las fuerzas democráticas» con el objetivo de «recuperar la democracia del Perú».
Resistencia en las calles y cambio de postura
Dentro de las acciones anunciadas por el líder de izquierda, destaca la convocatoria para este sábado a una «jornada nacional de lucha democrática y patriótica», la cual aseguró que se desarrollará en el marco de la ley y los derechos constitucionales.
Sin embargo, analistas políticos señalan que este anuncio representa un evidente quiebre respecto a las declaraciones previas del propio Sánchez, quien durante la campaña electoral se había comprometido públicamente, en su condición de demócrata, a respetar los resultados oficiales emitidos por el sistema electoral.
El giro discursivo del candidato abre la puerta a un periodo de alta conflictividad social, repitiendo escenarios de polarización extrema que el país ha vivido en transiciones previas.
Alerta por el impacto social y económico
La convocatoria a movilizaciones ha encendido las alarmas en diversos sectores ante el riesgo inminente de que se repliquen bloqueos de vías, paralización de actividades comerciales y afectaciones a la propiedad pública y privada.
Especialistas en seguridad y gremios económicos advierten que el escalamiento de estas protestas, si son capitalizadas por sectores radicales, podría poner en riesgo la integridad de los ciudadanos e inyectar una severa inestabilidad política. Las próximas horas serán cruciales para medir la respuesta de las instituciones del Estado frente a una de las horas más complejas del calendario electoral.








