Hoy se celebra en todo el Perú el Día del Periodista, como homenaje a todos los hombres y mujeres de prensa que, con compromiso y vocación, informan a la población sobre los acontecimientos que marcan la historia del país y del mundo.
En esta fecha especial, es necesario recordar las funciones fundamentales del periodista: informar, educar y entretener. Sin embargo, en la actualidad, con el auge de la tecnología, las redes sociales y las plataformas digitales, han surgido numerosos personajes que, sin formación profesional en comunicación o periodismo, asumen el rol de “informadores”.
Realizan entrevistas, difunden hechos y emiten opiniones, muchas veces bajo un enfoque humorístico, exagerado o sensacionalista, lo que les ha permitido ganar popularidad, pero a costa de la rigurosidad y la ética informativa.
El periodismo auténtico no busca llamar la atención con payasadas ni adornos innecesarios. Su esencia radica en informar de manera objetiva, con profesionalismo y responsabilidad, para que la ciudadanía pueda construir su propia opinión sobre los hechos, sin ser manipulada ni dirigida por intereses particulares.
Por ello, es importante no confundir al periodista profesional con quienes, sin haber pasado por una formación académica en periodismo, manejan la información de forma subjetiva e incluso irresponsable, generando corrientes de opinión que muchas veces distorsionan la realidad.
Urge que las autoridades tomen con seriedad la necesidad de regular el uso de los medios digitales, no para censurar, sino para promover estándares mínimos de veracidad, ética y responsabilidad informativa.
Durante décadas, los gobiernos han tolerado —por conveniencia política o por presión de grupos de poder— la desinformación y la manipulación, debilitando el rol del periodismo como pilar de la democracia.
El periodismo es una de esas profesiones que, al ser ejercida con integridad, permite conocer los entresijos del poder político, económico y social. Por eso, quien la elige debe estar preparado para enfrentar presiones, tentaciones y amenazas, sin traicionar su compromiso con la verdad.
El Perú de hoy es también consecuencia del ocultamiento de hechos y la manipulación de la información. A pesar de la crisis que atravesamos —con una inseguridad ciudadana alarmante y una clase política desacreditada—, no hay señales claras de que la situación esté por cambiar. Pero el periodismo puede y debe ser parte de esa transformación.
El Colegio de Periodistas del Perú, junto a todas sus filiales regionales, cumple un rol fundamental para impulsar un cambio real. Es su deber exigir que, desde el Estado, se aborde con seriedad la problemática del sector, se promueva la formación de periodistas y se fortalezca un ejercicio profesional libre, ético y comprometido con la verdad.
Hoy más que nunca, necesitamos un periodismo valiente, independiente y responsable.
¡Feliz Día del Periodista!








