Editorial: PERÚ EN LA MIRA MUNDIAL

El evento internacional que reunirá en Lima a 21 presidentes de distintos países es una oportunidad única para que Perú muestre sus potenciales en sectores como la economía, el turismo, la infraestructura, la logística y la mano de obra. Sin embargo, esta vitrina global también pondrá en evidencia la otra cara del país: la inseguridad ciudadana, la inestabilidad política y la falta de garantías jurídicas. Estas debilidades podrían, sin duda, generar dudas entre los socios estratégicos del Perú sobre la seguridad de invertir en el país.

La esperanza, sin embargo, es que esta exposición ante la comunidad internacional debe motivar a nuestras autoridades –del Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Ministerio Público, y Contraloría– a concertar y a tomar acciones ante el conjunto de factores que impiden al país avanzar hacia una desarrollo sostenido. Es urgente que quienes ostentan el poder actúen con principios y valores que inspiran confianza en los ciudadanos y las empresas, mostrando con hechos que el país cuenta con una dirección capaz y comprometida.

Al mismo tiempo, este evento ha generado expectativas entre los gremios sindicales, asociaciones de comerciantes, transportistas y movimientos políticos, que ven la ocasión como una plataforma para expresar su descontento con las políticas del actual gobierno. A través de sus manifestaciones, buscan visibilizar sus demandas ante el mundo y hacer que los líderes internacionales comprendan la magnitud de sus reclamos y, de ser posible, insten a la mandataria a cambiar sus políticas de estado y haga un giro- en la conducción del país.

Es un hecho que Perú ya es el centro de atención, especialmente con la llegada a Lima de los presidentes de China y Estados Unidos para el Foro APEC 2024. La creciente rivalidad geopolítica entre ambas potencias encuentra en nuestro país un punto de interés estratégico. La inminente inauguración del Puerto de Chancay, al norte de Lima, promete transformar la posición de Perú en el comercio sudamericano y global, abriendo una nueva historia en la presencia de China y Estados Unidos en nuestro territorio.

Con el Puerto de Chancay, que será el más importante de Sudamérica por su ubicación y capacidad para recibir naves de 400 metros y manejar grandes volúmenes de contenedores, Perú se convierte en un enclave estratégico. Este puerto, controlado por capitales chinos, representa para China un importante hito comercial en la región. Mientras tanto, Estados Unidos ha incrementado su presencia en Perú mediante el apoyo a entidades estatales como la SUNAT en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos que afectan la estabilidad regional.

La ciudadanía, en última instancia, espera una respuesta clara del Gobierno ante estos desafíos evidentes. La aparente inacción y falta de visión estratégica para gestionar esta encrucijada en la historia del Perú es percibida con frustración. Es imperativo que los líderes del país asuman con responsabilidad su rol en esta coyuntura y encaminen a Perú hacia un desarrollo que respalde el bienestar.

11 de noviembre del 2024

Director editorial